Este poema es un recalentamiento de motores, motores múltiples de una superficie navegante que se piensa individual y que ahora quiere ir hacia los lados esféricos de los conceptos viejos. Voy a tratar de navegar en aguas claras, pero no es lo mío, definitivamente no es lo mío, así que tendré que poseerlo.
Besos.
lunes 12 de octubre de 2009
Esta mente entrepuertas
se va asomando como cola de una sombra
de un lagarto
entra en todos los cabellos que acaricio
se sumerge bajo el agua
abajo prende una fogata
campamento por la noche del conteo
regresivo
la tentación es no mirar
sino la hora
mi realidad cansada llega a casa
la caza vuelve al puerto una marea
a la longitud un paso
a la alameda verde sol y sombra
una mención perdida en la memoria
del transporte
ver lo visto alcanza a hacerse un nudo
la ventana ventanea
la voz silencia y sobretodo se imagina
una frase con ventana pero el nombre
no la entrada de los vientos
no el tatuaje de la luz en la cortina
transparente ser de agua
nombra mis defectos
soy cansado de mirar
soy un invento
se va asomando como cola de una sombra
de un lagarto
entra en todos los cabellos que acaricio
se sumerge bajo el agua
abajo prende una fogata
campamento por la noche del conteo
regresivo
la tentación es no mirar
sino la hora
mi realidad cansada llega a casa
la caza vuelve al puerto una marea
a la longitud un paso
a la alameda verde sol y sombra
una mención perdida en la memoria
del transporte
ver lo visto alcanza a hacerse un nudo
la ventana ventanea
la voz silencia y sobretodo se imagina
una frase con ventana pero el nombre
no la entrada de los vientos
no el tatuaje de la luz en la cortina
transparente ser de agua
nombra mis defectos
soy cansado de mirar
soy un invento
viernes 1 de mayo de 2009
Lluvia
La situación es grave, las nubes nublan nubes, el cielo no responde, cuando hay algo que decir sentimos agua, respiramos agua sin ahogo, somos agua sin la muerte. Llueve, después de la advertencia, llueve, tras el minúsculo final de la antesala, no nos extraña coincidir el cambio de color de las banquetas, la voz más detrás de golpeteos incontables, la tierra vuelta lodo, la sensación mojada y no me sé explicar por qué huimos de las gotas, nadie explica, es un comando irreflexivo, casi como flor, aunque vemos que la vida hace lo mismo, tal vez por eso, tal vez por eso huimos lluvia cuando oímos lluvia cuando somos.
Toda la ciudad tamborilea, contamos pasos con los pasos de la tarde, el cielo se vacía, algo también se nos vacía, nuestra idea de personas de la tarde, de los minutos que rebasan a las siete, casi es momento de decirnos buenas noches, todo se arrepiente en el silencio, la calidad de ser parece más la foto de un splash, la cola de la cola de un delfín, enmarcado en la pared de José Luis, un joven estudiante, anónimo hasta ahora, que ama los delfines y hoy no salió de casa.
No hay una promesa que me retorne al puerto de este trueque entre natura y lo que falta, como robarme toda el agua cuando contigo llueva. Ni la urgencia, ni los huesos, ni las cloacas, ni el periódico que pierde cada día y se deja en su noción de precipicio, una letra para todos diluida, nada es sólo una impresión, nada es solo lo que es, siempre falta el estrellarme en otro cuerpo, como abrir en otros brazos el espejo y seguir viendo que llueve, porque llueve, porque el viento.
Yo me encuentro, no necesito búsquedas que empiecen en un lugar común y vayan avanzando por la estrella que en un origen era de papel. Pronto, encontrado, observo el agua reflejar la luz, cualquier foco de 100 watz se vuelve víbora de blanca sensación. Como la pausa que se calla cuando otra gota cae, aventurera última de todos los oscuros, un callejón que duerme porque no tiene casa, usurpadora del derrame de las nubes, hija de los techos, de las hojas, de los labios.
El refugio, calca del presente, nos lleva todo negro y blanco y gris a un puñetazo de cordura que el frío vuelve regresémonos a casa.
Si solamente pudiéramos seguir en el instante, en que todo arrepentido en el silencio, era algo más, era algo más, era algo más.
La situación es grave, las nubes nublan nubes, el cielo no responde, cuando hay algo que decir sentimos agua, respiramos agua sin ahogo, somos agua sin la muerte. Llueve, después de la advertencia, llueve, tras el minúsculo final de la antesala, no nos extraña coincidir el cambio de color de las banquetas, la voz más detrás de golpeteos incontables, la tierra vuelta lodo, la sensación mojada y no me sé explicar por qué huimos de las gotas, nadie explica, es un comando irreflexivo, casi como flor, aunque vemos que la vida hace lo mismo, tal vez por eso, tal vez por eso huimos lluvia cuando oímos lluvia cuando somos.
Toda la ciudad tamborilea, contamos pasos con los pasos de la tarde, el cielo se vacía, algo también se nos vacía, nuestra idea de personas de la tarde, de los minutos que rebasan a las siete, casi es momento de decirnos buenas noches, todo se arrepiente en el silencio, la calidad de ser parece más la foto de un splash, la cola de la cola de un delfín, enmarcado en la pared de José Luis, un joven estudiante, anónimo hasta ahora, que ama los delfines y hoy no salió de casa.
No hay una promesa que me retorne al puerto de este trueque entre natura y lo que falta, como robarme toda el agua cuando contigo llueva. Ni la urgencia, ni los huesos, ni las cloacas, ni el periódico que pierde cada día y se deja en su noción de precipicio, una letra para todos diluida, nada es sólo una impresión, nada es solo lo que es, siempre falta el estrellarme en otro cuerpo, como abrir en otros brazos el espejo y seguir viendo que llueve, porque llueve, porque el viento.
Yo me encuentro, no necesito búsquedas que empiecen en un lugar común y vayan avanzando por la estrella que en un origen era de papel. Pronto, encontrado, observo el agua reflejar la luz, cualquier foco de 100 watz se vuelve víbora de blanca sensación. Como la pausa que se calla cuando otra gota cae, aventurera última de todos los oscuros, un callejón que duerme porque no tiene casa, usurpadora del derrame de las nubes, hija de los techos, de las hojas, de los labios.
El refugio, calca del presente, nos lleva todo negro y blanco y gris a un puñetazo de cordura que el frío vuelve regresémonos a casa.
Si solamente pudiéramos seguir en el instante, en que todo arrepentido en el silencio, era algo más, era algo más, era algo más.
jueves 16 de abril de 2009
Contigo
Hoy la ternura me dice de cerca, me sube la cuesta y me refleja al viento. Ayer dormía en el tránsito del tiempo, cuando de pronto soné con tu mirada. Si fueran a dormirse como yo, todos los pájaros del humo que mis hermanos vieron, conmigo, entre los árboles, no tendrían este segundo de pensarlo. El sueño de la realidad del sueño es más amor que mis pestañas cuando trato de explicarlo. La verdad desencarnada del paso de la línea del rayón de carretera hacia mi viaje, muestra en un viejo abecedario las cicatrices rotas en el suelo como los adornos sin sentido cargados de cuidados en pretérito de hielo. La carne no es la carne sin el pensamiento siente, la carne es sentimiento de la piel y amar no es más ni menos, yo me siento y esa vela de apagarse entre el abrazo, es todo lo que entrego en las palabras, cuando la voz que hace pequeñas fisuras en la voz, el día que hace día, el agua que reniega de la sed y se sublima, cuando estos símbolos adentro de mi rostro, disparan, asesinan, pacen diversos en el cúmulo de estrellas del ahora. Y nada es diferente a despertar cansado o a llegar la noche sin las ganas de dormir.
Te miro y me divierto, te miro, nos miro, los miro a todos y persigo las serpientes transparentes de palabras y mitades de palabras que yo completo solo con el rencor de ser pero sin ganas, así afilo los grilletes de la voluntad fantasma de quedarme con los párpados cerrados. El silencio, la escasez de tornavento que doblega a la razón y llena el tiempo, el invierno del sonido en la cubierta y al fondo una imagen tan perfecta que no parece de este mundo cuando es exactamente en este mundo, cuando nada es tan exacto, ni tan fiel a la palabra como no decirnos nada.
Ese sueño en la mitad del devaneo de llevándome mi cuerpo de otro lado a otro lado. El tránsito es un dios gelatinoso. Es cara a cara contigo y las heridas que provoco, por mi voluntad de centro de la tierra, como si no lo fuera aún como si fuera, cuando el vapor que nos secuestra el agua, se calienta o su prisión se enfría, tu rostro no es tu rostro y todo lo que he hecho es en mi nombre, hasta el punto de ser un adorno nuevo, totalmente quebrado, en el suelo del pretérito que pudo haber dejado un aparente nada en la mirada.
Pero la ternura acerca su cuerpo más de viento pero de un calor de cuerpo que se avienta. Lo que me hizo pensar o darme cuenta, que es demasiado ser cuando te quiero amar, o es demasiado querer ser para entregarme, cuando solo nos sabemos en los labios y todo lo que puedo imaginarte con la boca y todo lo que puedo envolverte en mi silencio, transparencia que me entrega sin quererlo, es darte la ternura con mi cuerpo, imaginarme sin tu voz para callarme, envolverte con mis labios y en silencio, soñar que estoy de vuelta donde siempre nos debimos, haber nacido siempre donde el cuerpo se limita a mencionarnos.
Hay algo más que ser todo los soles y las lunas de tus ojos, pero ahora que lo pienso, prefiero estar de vuelta donde no me reconozco.
Te miro y me divierto, te miro, nos miro, los miro a todos y persigo las serpientes transparentes de palabras y mitades de palabras que yo completo solo con el rencor de ser pero sin ganas, así afilo los grilletes de la voluntad fantasma de quedarme con los párpados cerrados. El silencio, la escasez de tornavento que doblega a la razón y llena el tiempo, el invierno del sonido en la cubierta y al fondo una imagen tan perfecta que no parece de este mundo cuando es exactamente en este mundo, cuando nada es tan exacto, ni tan fiel a la palabra como no decirnos nada.
Ese sueño en la mitad del devaneo de llevándome mi cuerpo de otro lado a otro lado. El tránsito es un dios gelatinoso. Es cara a cara contigo y las heridas que provoco, por mi voluntad de centro de la tierra, como si no lo fuera aún como si fuera, cuando el vapor que nos secuestra el agua, se calienta o su prisión se enfría, tu rostro no es tu rostro y todo lo que he hecho es en mi nombre, hasta el punto de ser un adorno nuevo, totalmente quebrado, en el suelo del pretérito que pudo haber dejado un aparente nada en la mirada.
Pero la ternura acerca su cuerpo más de viento pero de un calor de cuerpo que se avienta. Lo que me hizo pensar o darme cuenta, que es demasiado ser cuando te quiero amar, o es demasiado querer ser para entregarme, cuando solo nos sabemos en los labios y todo lo que puedo imaginarte con la boca y todo lo que puedo envolverte en mi silencio, transparencia que me entrega sin quererlo, es darte la ternura con mi cuerpo, imaginarme sin tu voz para callarme, envolverte con mis labios y en silencio, soñar que estoy de vuelta donde siempre nos debimos, haber nacido siempre donde el cuerpo se limita a mencionarnos.
Hay algo más que ser todo los soles y las lunas de tus ojos, pero ahora que lo pienso, prefiero estar de vuelta donde no me reconozco.
sábado 28 de febrero de 2009
He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer.
No he sido feliz.
Jorge Luis Borges
Y qué si estallas si te encaramas a la puerta de la vida si te mueres si te matas si te enjambras si te engentas si te doblas si te entregas si te rezas a ti mismo, y qué si te equivocas, si ladras si cantas si gorjeas si pájaras si humanas si corazonas si ángeles si callas. Pasará un auto sobre ti y dirá la hora una muchacha sobre ti y dirá la hora una muchacha, pero tú no estás completo.
Mírate pensar si todo esto tiene un fin o proviene de una fuente de una boca de una raya en la pared de una vieja vecindad o de un principio. No importa es una ruta parecida a una cascada. No impresionante ni postal sino inaudible, cascada al fin caída de agua diminuta en un rincón de un arroyo en un rincón del bosque en un rincón de la cadena montañosa. Sigues caminas conmigo te pierdes conmigo piensas muro y dices muro y en realidad no hay muro frente a nosotros sigue el paso de la rueca o más moderno del engrane o más cierto de los dedos.
Si me preguntas no es que quiera tomarte de la mano y de pronto hacerme un hueco en la coraza y tapar el soliloquio con un robo de la voz de los ladrones. Muerdo la lengua que acompaña musitando lo que escribo, mastico un chicle por tiempo indefinido, cuando me acuerdo no parece igual al que empecé a masticar en el principio, cambia, silencioso, se hace duro se pierde en su reflejo en su expectativa siempre en la trinchera del olvido. Y luego. Ya no es igual nunca será igual.
Pero no me crees o no me escuchas esto solamente es consecuencia de una lágrima que borra recorriendo la mejilla borra el recorrido la lágrima no deja su camino sobre piedra. Brotó de pronto. Consecuencia del epígrafe que ya dejamos muy atrás pero que está al alcance de un golpe de mirada un parpadeo es el puente de salida y es el beso de intercambio. Y qué si navegamos y navego y qué si al fin comprendo el gesto de las olas de los ojos. Y qué si sólo es eso. Y que si solo.
No hay duda estuvo solo, hay que decir que no sabemos, por si acaso.
que un hombre puede cometer.
No he sido feliz.
Jorge Luis Borges
Y qué si estallas si te encaramas a la puerta de la vida si te mueres si te matas si te enjambras si te engentas si te doblas si te entregas si te rezas a ti mismo, y qué si te equivocas, si ladras si cantas si gorjeas si pájaras si humanas si corazonas si ángeles si callas. Pasará un auto sobre ti y dirá la hora una muchacha sobre ti y dirá la hora una muchacha, pero tú no estás completo.
Mírate pensar si todo esto tiene un fin o proviene de una fuente de una boca de una raya en la pared de una vieja vecindad o de un principio. No importa es una ruta parecida a una cascada. No impresionante ni postal sino inaudible, cascada al fin caída de agua diminuta en un rincón de un arroyo en un rincón del bosque en un rincón de la cadena montañosa. Sigues caminas conmigo te pierdes conmigo piensas muro y dices muro y en realidad no hay muro frente a nosotros sigue el paso de la rueca o más moderno del engrane o más cierto de los dedos.
Si me preguntas no es que quiera tomarte de la mano y de pronto hacerme un hueco en la coraza y tapar el soliloquio con un robo de la voz de los ladrones. Muerdo la lengua que acompaña musitando lo que escribo, mastico un chicle por tiempo indefinido, cuando me acuerdo no parece igual al que empecé a masticar en el principio, cambia, silencioso, se hace duro se pierde en su reflejo en su expectativa siempre en la trinchera del olvido. Y luego. Ya no es igual nunca será igual.
Pero no me crees o no me escuchas esto solamente es consecuencia de una lágrima que borra recorriendo la mejilla borra el recorrido la lágrima no deja su camino sobre piedra. Brotó de pronto. Consecuencia del epígrafe que ya dejamos muy atrás pero que está al alcance de un golpe de mirada un parpadeo es el puente de salida y es el beso de intercambio. Y qué si navegamos y navego y qué si al fin comprendo el gesto de las olas de los ojos. Y qué si sólo es eso. Y que si solo.
No hay duda estuvo solo, hay que decir que no sabemos, por si acaso.
lunes 16 de febrero de 2009
En tus palabras
A mí papá...
Detrás de todas las tormentas hay un timón que no se cansa,
que no cesa en la impresión de nuestro ahora,
nada es nuevo en la mirada del paseante,
por temprano que parezca,
todo es hecho a la medida del encuentro
de la piel y de los pies.
Rumbo solo,
si te preguntan algo más
qué nos dirías,
diferente del ahora,
separado del cuerpo,
opuesto de la vida que recorren
tus arbustos míticos del monte,
de tu agua detenida que sigue siendo sed
y sigue cerca.
Si pregunta igual a ave silueteada
por asedio de lo otro,
no tendrías que responder
igual a soy en este piso sobre piso
sobre tierra y perdida la mirada,
encontrarnos que respiro junto a ti,
en el ámbito de toda la nostalgia
del paseo que se atardece.
¿Qué serían las tempestades
sin las horas de silencio,
o el abrazo sin las lágrimas
tiñendo abandonadas nuestra aurora?
Te presiento en cada voz que multiplico,
impaciente de las olas,
del azul de bajo el agua,
remando por contrarias ilusiones,
tu propia forma de ser fuego
y al instante
recordarte temeroso del calor
de la armonía.
La luz de las formas de las hojas
y la luz del sonido del color,
tiene otros mensajes no expresados
en la voz más diminuta del recuerdo,
nunca imaginar que esto tan simple,
que esta orilla simple junto al río,
es ahora mismo el ancla pensamiento
que se piensa con las alas
del deseo de navegar pero en reversa.
No hay más palabras
para ser en tus palabras,
sin la vida no tendría tus senderos,
en el corazón despierto de mi mapa.
Detrás de todas las tormentas hay un timón que no se cansa,
que no cesa en la impresión de nuestro ahora,
nada es nuevo en la mirada del paseante,
por temprano que parezca,
todo es hecho a la medida del encuentro
de la piel y de los pies.
Rumbo solo,
si te preguntan algo más
qué nos dirías,
diferente del ahora,
separado del cuerpo,
opuesto de la vida que recorren
tus arbustos míticos del monte,
de tu agua detenida que sigue siendo sed
y sigue cerca.
Si pregunta igual a ave silueteada
por asedio de lo otro,
no tendrías que responder
igual a soy en este piso sobre piso
sobre tierra y perdida la mirada,
encontrarnos que respiro junto a ti,
en el ámbito de toda la nostalgia
del paseo que se atardece.
¿Qué serían las tempestades
sin las horas de silencio,
o el abrazo sin las lágrimas
tiñendo abandonadas nuestra aurora?
Te presiento en cada voz que multiplico,
impaciente de las olas,
del azul de bajo el agua,
remando por contrarias ilusiones,
tu propia forma de ser fuego
y al instante
recordarte temeroso del calor
de la armonía.
La luz de las formas de las hojas
y la luz del sonido del color,
tiene otros mensajes no expresados
en la voz más diminuta del recuerdo,
nunca imaginar que esto tan simple,
que esta orilla simple junto al río,
es ahora mismo el ancla pensamiento
que se piensa con las alas
del deseo de navegar pero en reversa.
No hay más palabras
para ser en tus palabras,
sin la vida no tendría tus senderos,
en el corazón despierto de mi mapa.
viernes 13 de febrero de 2009
Apropósito de hoy
Entre todas las mujeres me recuerdas a ninguna,
en el espacio que invades,
vas callando que detienes,
la arena pies de arena
la cadencia de las aguas
en las piernas de las aguas,
en tu voz orquídea y viento
en la mañana despertar
asimilada a otro minuto
que si es este pero más que los demás,
siempre más hacia los dos y más abierto.
Igualas este estar con este estero,
donde enteramente yazgo no queriéndote
decir palabra ilusa,
pues foto imagen impresión
o todo es sueño,
este minuto con tu aurora
vale toda irrealidad
y más suicidio de creer
en lo que es cierto.
Cuerpo a cuerpo,
sin mención de sus historias,
va la línea calentándose floral,
en otro punto de mi ser estar deseándote
y pasear con la mirada
vuelo pájaro dejado al firmamento
de la urdimbre de ordinaria coexistencia,
mi presente,
como el sol,
se me acuesta en un filón del movimiento.
Entre todas las mujeres tu sentada,
trabajando en no se qué,
para nosotros.
en el espacio que invades,
vas callando que detienes,
la arena pies de arena
la cadencia de las aguas
en las piernas de las aguas,
en tu voz orquídea y viento
en la mañana despertar
asimilada a otro minuto
que si es este pero más que los demás,
siempre más hacia los dos y más abierto.
Igualas este estar con este estero,
donde enteramente yazgo no queriéndote
decir palabra ilusa,
pues foto imagen impresión
o todo es sueño,
este minuto con tu aurora
vale toda irrealidad
y más suicidio de creer
en lo que es cierto.
Cuerpo a cuerpo,
sin mención de sus historias,
va la línea calentándose floral,
en otro punto de mi ser estar deseándote
y pasear con la mirada
vuelo pájaro dejado al firmamento
de la urdimbre de ordinaria coexistencia,
mi presente,
como el sol,
se me acuesta en un filón del movimiento.
Entre todas las mujeres tu sentada,
trabajando en no se qué,
para nosotros.
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